ZOOLÓGICO
DE CALI: UN LUGAR PARA LA PEDAGOGÍA Y LA CONSERVACIÓN
Enseñarle
a las nuevas generaciones que hay que cuidar el planeta conservando todas sus
especies y recursos, tiene que ser la misión de un zoológico.
En
medio de un mundo en el que cada vez los seres humanos destruyen más el
ambiente de diferentes maneras, existen personas y entidades que se encargan de
proteger la naturaleza al tiempo que buscan enseñarle a los demás la
importancia de conservar un ambiente saludable; un ejemplo de esto es el
Zoológico de Cali donde 200 personas trabajan en diferentes programas
educativos con los que buscan despertar conciencia entre sus visitantes.
El
zoológico abrió sus puertas en el año 1971 como una actuación de los Juegos
Panamericanos, pero con los años llegaron las dificultades financieras, incluso
en algún momento la CVC dijo que se debía cerrar, fue ahí cuando el sector
privado tomó la iniciativa de solicitarle a la Alcaldía de Cali cederle la
administración a la Fundación Zoológica de Cali lo que le devolvió, gracias al
esfuerzo y dedicación de la entidad la viabilidad. “El zoológico ya no
existiría si la Fundación no lo hubiera tomado, tocó hacer un trabajo titánico
porque nos entregaron un parque en el que nadie creía, ahora se ha posesionado
como un parque orgullo de Cali, del Valle del Cauca y del
País. Actualmente es un parque certificado por la Asociación de
Zoológicos Americanos” señaló María Clara Domínguez Directora de la Fundación.
Los
niños son quienes más se divierten en este espacio al tiempo que aprenden sobre
la importancia de cuidar el planeta protegiendo los recursos naturales, en el
parque se cuentan con especies en vía de extinción como la nutria gigante de
río, tigre gris, titi cabeza blanca, entre otros.
Pese
al gran trabajo que realiza la Fundación Zoológico de Cali el sostener el
parque no es fácil, pues los costos son elevados y los recursos que se obtienen
de los convenios no siempre son suficientes, por lo que el apoyo de los
ciudadanos es fundamental ya que con las entradas se busca financiar gran parte
de esos costos.
Precisamente
para ser competitivos el zoológico ha evolucionado en sus conceptos para
ofrecer espacios más modernos, pero sin perder su espíritu pedagógico con el
que se trabaja arduamente en la educación para la conservación.
Un
aspecto que recalcan quienes hacen parte de la Fundación es que los zoológicos
no son cárceles para los animales, por el contrario, son lugares de cuidado
idóneos donde no se hace nada distinto que ayudar a la naturaleza “creo que las
nuevas generaciones no entienden el daño que el ser humano está haciendo al
planeta, acabando con el ambiente de los animales. Los zoológicos son como los
hospitales que hay buenos y malos, creo que hay
sitios responsables que muestran
un mensaje claro, Trabajamos por ser un buen
parque y estoy de acuerdo con que los
zoológicos malos los clausuren” sentenció la señora Domínguez.
Gracias
a entidades como esta existen espacios educativos para que todos en familia nos preocupemos por aprender sobre la
naturaleza y nos cuestionemos cual es nuestro verdadero papel a la hora de
proteger este hogar llamado Tierra, el que compartimos con millones de especies,
animales y vegetales, el cual será también la casa de nuestros hijos. Un hogar
que tenemos de conservar pues no podemos salir de él.

