Las partículas finas de las
plantas eléctricas y los coches podrían tener la culpa de más o menos un 20 por
ciento de los casos, sugiere un estudio
La contaminación atmosférica quizá no solo cause enfermedad
pulmonar. Una nueva investigación sugiere que si las minúsculas partículas en
el aire de las plantas eléctricas y los coches se inhalan, podrían también
invadir el cerebro, aumentando el riesgo de demencia.
"Aunque el vínculo entre la contaminación atmosférica y la
enfermedad de Alzheimer es una nueva frontera científica, ahora tenemos
evidencias de que la contaminación, como el tabaco, es peligrosa para el
cerebro que envejece", dijo el autor coprincipal del estudio, Caleb Finch,
de la Facultad de Gerontología Leonard Davis de la Universidad del Sur de
California (USC).
En el estudio, los científicos de la USC recolectaron muestras
de partículas en el aire con tecnología diseñada por los ingenieros de la
universidad. Los investigadores usaron la tecnología para exponer a ratonas a
la contaminación atmosférica.
"Nuestras tecnologías punteras de aerosol, que se conocen
como concentradores de partículas, esencialmente toman el aire de un área
urbana típica y lo convierten en el aire de una autopista o una ciudad muy
contaminada, como Beijing", explicó en un comunicado de prensa de la
universidad el coautor del estudio, Constantino Sioutas, profesor de ingeniería
civil y ambiental.
"Entonces, usamos esas muestras para evaluar la exposición
y los efectos adversos del neurodesarrollo o neurodegenerativos en la
salud", añadió.
Las ratonas portaban una variación genética en particular,
llamada el gen APOE4, que aumenta el riesgo de Alzheimer. Tras ser expuestas a
la contaminación atmosférica durante 15 semanas, las ratonas tenían un 60 por
ciento más de placa amiloidea, los racimos de proteína asociados con la
enfermedad neurodegenerativa, dijeron los investigadores.
También analizaron datos de más de 3,600 mujeres de 48 estados
de EE. UU. que tenían entre 65 y 79 años de edad. Ninguna de las mujeres tenía
demencia al inicio del estudio.
Tras tomar en cuenta ciertas variables (como la raza, la etnia,
el estilo de vida y la salud), los investigadores encontraron que las mujeres
mayores que vivían en áreas donde las minúsculas partículas de contaminación
atmosférica superaban los estándares federales de seguridad podrían tener un
riesgo de deterioro cognitivo un 81 por ciento más alto. También podrían
enfrentarse a un aumento del 92 por ciento en las probabilidades de desarrollar
demencia, incluyendo la enfermedad de Alzheimer.
Los efectos negativos de la contaminación atmosférica en el
cerebro fueron particularmente notables en las mujeres con el gen APOE4,
añadieron los autores del estudio.
La investigación
aparece en la edición del 31 de enero de la revista Translational Psychiatry.
Si sus hallazgos se amplían para incluir a la población general,
los autores del estudio calculan que la contaminación atmosférica podría ser
culpable de más o menos un 21 por ciento de todos los casos de demencia.
Pero la investigación presenta varias salvedades. En primer
lugar, no prueba que la contaminación atmosférica haga que el riesgo de
demencia suba. En segundo lugar, los estudios con animales con frecuencia no
producen resultados similares en humanos.
Finch comentó que "las partículas microscópicas generadas
por los combustibles fósiles entran al cuerpo directamente a través de la nariz
y llegan al cerebro. Las células del cerebro tratan a esas partículas como invasores
y reaccionan con respuestas inflamatorias, que con el paso del tiempo parecen
exacerbar y fomentar la enfermedad de Alzheimer".
Jiu-Chiuan Chen, autor coprincipal del estudio, dijo que
"nuestro estudio, el primero de su tipo realizado en EE. UU., ofrece las
primeras evidencias científicas de que un gen crítico del riesgo de Alzheimer
posiblemente interactúe con las partículas aéreas, acelerando el envejecimiento
cerebral".
"Los datos experimentales mostraron que la exposición de
los ratones a las partículas recolectadas en los bordes de [la] USC dañaron las
neuronas del hipocampo, el centro de memoria que es vulnerable tanto al
envejecimiento del cerebro como a la enfermedad de Alzheimer", añadió
Chen, profesor asociado de medicina preventiva en la Facultad de Medicina Keck
de la USC.
Menos de un tercio de todos los condados de EE. UU. tienen
monitores de contaminación con ozono o partículas, según la Asociación
Americana del Corazón (American Lung Association). El grupo anota que seis de
las 10 ciudades más contaminadas de EE. UU. están en California. Los
investigadores de la USC dijeron que los hallazgos podrían tener implicaciones
globales, porque la contaminación no tiene fronteras.
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