La TMAO, que se
produce cuando se digieren la carne, los huevos y los productos lácteos, podría
provocar la acumulación de placa en los vasos sanguíneos, explican unos
investigadores
Una molécula que se produce en la digestión de la carne roja, los huevos y los productos lácteos se vincula con un aumento en el riesgo de ataques cardiacos o accidentes cerebrovasculares (ACV) letales, advierten unos investigadores.
Los pacientes con niveles altos en la sangre de
trimetilamina-N-óxido (TMAO) tenían seis veces más probabilidades de morir,
sufrir un ataque cardiaco o un ACV, o necesitar cirugía para reabrir una
arteria bloqueada a lo largo del mes siguiente, según el estudio.
La TMAO también predijo riesgos de salud a largo plazo, dijeron
los investigadores. Las personas con los niveles más altos en sangre de TMAO
tenían el doble de probabilidades de morir en un plazo de siete años.
"Un nivel alto de TMAO predijo quién experimentaría un
evento cardiovascular importante", dijo el investigador líder, el Dr.
Stanley Hazen, presidente de medicina celular y molecular en el Instituto de
Investigación Lerner de la Clínica Cleveland.
La TMAO es producida por bacterias intestinales durante la
digestión de los alimentos de origen animal, y se acumula en el plasma de la
sangre, explicó Hazen.
Pruebas anteriores con animales han mostrado que la TMAO aumenta
los riesgos para la salud cardiaca de dos formas, dijo.
Parece provocar una coagulación "instantánea" de unas
células de la sangre llamadas plaquetas, lo que puede conducir a una arteria
bloqueada, señaló Hazen.
"Si se infunde la TMAO en la sangre, se puede mostrar que
las plaquetas se vuelven hipersensibles", dijo. "Un grado más bajo de
estimulación puede producir un grado más pronunciado y robusto de activación de
las plaquetas y más formación de coágulos".
La TMAO también parece contribuir al endurecimiento de las
arterias al mejorar la capacidad del colesterol de formar depósitos en los
vasos sanguíneos, añadió Hazen.
Para ver si la molécula podría usarse como una señal de
problemas cardiacos futuros, Hazen y sus compañeros de investigación examinaron
dos grupos de pacientes: 530 personas en Cleveland y más de 1,600 en Suiza.
Los pacientes estadounidenses habían sido admitidos a la sala de
emergencias de la Clínica Cleveland con dolor de pecho, mientras que los pacientes
suizos habían necesitado pruebas de imágenes tras la admisión a uno de cuatro
hospitales universitarios por un dolor de pecho.
Se siguió a los pacientes durante incluso varios años para
monitorizar los resultados, como el ataque cardiaco, el ACV, la muerte por
cualquier causa, la muerte específicamente debida a problemas del corazón, o la
cirugía para reabrir un vaso sanguíneo bloqueado.
Los pacientes de Cleveland con unos niveles de TMAO que los
ubicaban en el 25 por ciento superior tenían seis veces más probabilidades de
morir o de experimentar una crisis de salud relacionada con el corazón en un
plazo de 30 días, y casi el doble de probabilidades de morir en un plazo de
siete años.
Los resultados suizos no fueron tan potentes, al mostrar un aumento
de un 57 por ciento en el riesgo de una crisis de salud relacionada con el
corazón y un aumento del 60 por ciento en el riesgo de muerte en un plazo de un
año, según el estudio.
Hazen anotó que la TMAO también pareció tener un mejor
rendimiento que un marcador sanguíneo tradicional del ataque cardiaco, la
troponina. La troponina es una proteína que liberan las células del músculo
cardiaco dañado, y se considera como el mejor biomarcador para la detección de
un ataque cardiaco.
Alrededor de un 31 por ciento de los pacientes de Cleveland que
obtuvieron resultados altos de la TMAO pero negativos de la troponina tuvieron
una crisis relacionada con el corazón en el plazo de 30 días, y alrededor de un
37 por ciento en el plazo de seis meses, encontró el estudio.
"Muchas personas presentan un dolor de pecho pero todavía
no tienen un nivel alto de la enzima cardiaca", dijo Hazen. "Puede
tardar varias horas para que ese nivel aumente. Por eso se les pide que se
sienten y esperen en una unidad de observación, para ver si en realidad están
teniendo un ataque cardiaco o no".
En el futuro, quizá los médicos deban pensar en utilizar la TMAO
como marcador sanguíneo de problemas cardiacos potenciales, planteó Hazen.
Hay una prueba de la TMAO disponible, y es relativamente barata,
con un costo de alrededor de 50 dólares, señalaron los investigadores en la
información de respaldo.
Pero no hay un método rápido para evaluar los niveles de la TMAO
en la sangre, lamentó Hazen. Para que sea útil en el ámbito de las emergencias,
habrá que desarrollar una nueva prueba con resultados rápidos.
En general, la investigación sobre la TMAO ha producido
resultados mixtos, dificultando que se saquen conclusiones firmes sobre la
utilidad de la molécula, dijo Donna Arnett, ex presidenta de la Asociación
Americana del Corazón (American Heart Association).
"Estos resultados son más para generar hipótesis que
definitivos sobre un cambio en un marcador diagnóstico para la práctica
clínica", dijo Arnett, que actualmente es decana del Colegio de Salud
Pública de la Universidad de Kentucky.
Arnett anotó que incluso los resultados de este estudio son
mixtos, dado que el grupo más pequeño de Cleveland mostró una conexión mucho
más grande entre la TMAO y la enfermedad cardiaca que el grupo suizo de mayor
tamaño.
El Dr. Sameer Bansilal, un cardiólogo, se hizo eco de las
salvedades planteadas por Arnett, y dijo que "las tasas de eventos en la
cohorte de la Clínica Cleveland" fueron "bastante astronómicas".
"Los hallazgos en la cohorte suiza son mucho más aceptables",
dijo Bansilal, profesor asistente de medicina y cardiología en el Sistema de
Salud Mount Sinai, en la ciudad de Nueva York.
Hazen apuntó que el nuevo estudio sí indica beneficios
potenciales de limitar la proteína animal en la dieta, aunque añadió que
algunas personas tienen la tendencia natural a tener niveles altos de la TMAO
debido a la conformación de sus bacterias intestinales.
"Al final, debemos desarrollar fármacos que reduzcan la
TMAO directamente, como tenemos para el colesterol", aseguró Hazen.
El
nuevo estudio se publicó el 11 de enero en la revista European Heart Journal.
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